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El regaliz (Glycyrrhiza glabra) es una raíz que lleva siglos usándose para la tos, el dolor de garganta y las molestias de estómago. El problema es que el regaliz normal lleva glicirricina, un compuesto que en dosis altas o sostenidas puede subir la tensión y bajar el potasio en sangre. Por eso, cuando se usa en un suplemento digestivo pensado para tomarse a diario, casi siempre se recurre a una versión desglicirrizada, conocida como DGL, que elimina ese problema y conserva los flavonoides responsables de su efecto sobre la mucosa digestiva. El producto de esta colección usa concretamente GutGard®, un extracto de este tipo con estudios clínicos propios.
Aquí abajo te contamos qué es el regaliz y qué es GutGard, por qué se elimina la glicirricina, qué dice la evidencia, qué dice la normativa, cómo elegir un suplemento con regaliz si estás comparando opciones, y las dudas más habituales.
La raíz de regaliz contiene flavonoides (como la liquiritina o la glabridina) y glicirricina, el compuesto que le da su sabor dulce. La glicirricina es responsable de buena parte de su efecto tradicional sobre la garganta y el estómago, pero también es la causante de los efectos secundarios cuando se toma en dosis altas durante semanas o meses.
GutGard® es un extracto de regaliz desglicirrizado, con menos de un 1% de glicirricina, desarrollado para conservar los flavonoides protectores de la mucosa sin el riesgo asociado a la glicirricina. Es el ingrediente que encontrarás en digestya, junto con enzimas digestivas, butirato y otros extractos vegetales.
Tomada en dosis altas y de forma sostenida, la glicirricina hace que el cuerpo retenga sodio y agua y elimine potasio, lo que puede subir la tensión arterial y, en casos extremos, provocar arritmias. La EFSA pone el límite de referencia en 100 mg de glicirricina al día para un adulto sano, una cantidad que se alcanza fácil con caramelos de regaliz, infusiones concentradas o cápsulas de raíz sin procesar tomadas a diario.
Quitar la glicirricina del extracto resuelve ese problema de raíz, nunca mejor dicho, sin renunciar a los flavonoides, que son los que se han estudiado por su efecto sobre la mucosa gástrica e intestinal. Es la razón por la que casi ningún suplemento digestivo pensado para uso diario usa regaliz sin más: usa GutGard o un extracto DGL equivalente.
El estudio más citado sobre GutGard es un ensayo aleatorizado y controlado con placebo en pacientes con dispepsia funcional: 75 mg dos veces al día (150 mg en total) durante 30 días. El grupo que tomó GutGard mostró una reducción significativa de los síntomas frente al grupo placebo, tanto a los 15 como a los 30 días, y el extracto se toleró bien en todos los pacientes.
Hay también un ensayo sobre su papel como apoyo en el manejo de la infección por Helicobacter pylori, aunque ahí se entiende como complemento, no como sustituto del tratamiento antibiótico que indique el médico.
Es un cuerpo de evidencia más sólido que el de muchos extractos vegetales, en parte porque GutGard es un ingrediente patentado con estudios propios, no solo regaliz genérico con investigación dispersa detrás.
Aquí el regaliz tiene una historia algo distinta a la de otros ingredientes vegetales. La EMA, la agencia europea del medicamento, sí reconoce el uso tradicional del regaliz para síntomas digestivos como la pirosis y la dispepsia, pero ese reconocimiento aplica al marco de medicamentos tradicionales a base de plantas, no al de los complementos alimenticios, que es donde se regulan productos como digestya.
La EFSA, que es quien evalúa las declaraciones de propiedades saludables para suplementos, no ha aprobado ninguna alegación específica para el regaliz o sus extractos. Así que, aunque hay base científica detrás, en la etiqueta no vas a encontrar frases tipo "mejora tu digestión" como una declaración autorizada, sino una descripción de para qué se usa y qué dicen los estudios.
Si vas a comparar opciones, fíjate primero en si el extracto está desglicirrizado o no. Si el envase no lo dice explícitamente, con términos como DGL, desglicirrizado o bajo en glicirricina, probablemente no lo es, y eso importa si piensas tomarlo a diario durante meses.
También merece la pena mirar la dosis: los estudios con GutGard usan 150 mg al día repartidos en dos tomas, así que un producto con una cantidad muy inferior difícilmente va a replicar esos resultados. Y, igual que pasa con la cúrcuma, el regaliz suele rendir más dentro de una fórmula con otros ingredientes que apoyan el mismo objetivo (enzimas digestivas, butirato, quercetina) que tomado solo como ingrediente único.
No. El regaliz es la raíz completa, con toda su glicirricina. GutGard es un extracto concreto, desglicirrizado y estandarizado, desarrollado y estudiado por un fabricante específico. Por eso sus resultados no se pueden extrapolar sin más a cualquier producto que diga "extracto de regaliz" en la etiqueta.
Los extractos desglicirrizados como GutGard están pensados justamente para minimizar ese riesgo, con menos de un 1% de glicirricina. Aun así, si tienes hipertensión, problemas cardiovasculares o renales, o tomas medicación para la tensión, consulta con tu médico antes de empezar, sobre todo si vas a usarlo de forma continuada.
No se recomienda. El regaliz, incluso en sus formas con menos glicirricina, no está suficientemente estudiado en embarazo y lactancia, y el regaliz convencional se ha asociado a mayor riesgo de parto prematuro. Si estás embarazada o en periodo de lactancia, mejor evitarlo y consultarlo con tu matrona o ginecólogo.
Puede interactuar con anticoagulantes, antihipertensivos y diuréticos, entre otros. Si tomas alguno de estos tratamientos, habla con tu médico o farmacéutico antes de añadir un suplemento con regaliz, aunque sea en su forma desglicirrizada.
En el estudio clínico con GutGard, los participantes ya notaban mejoría a los 15 días, con resultados más consolidados a los 30 días. En un contexto real, dentro de una fórmula más completa, lo habitual es empezar a notar cambios en la primera o segunda semana de uso constante.
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