En este training, la Dra. Isabel Sánchez Claros, médica especialista en microbiota y trastornos digestivos con enfoque en medicina integrativa y funcional, comparte una visión profunda sobre el origen de muchos problemas digestivos actuales.
Su aproximación parte de una idea clave: la salud digestiva no puede entenderse de forma aislada. El estado del intestino está directamente influido por el estilo de vida del paciente —cómo come, cómo duerme, cómo gestiona el estrés y qué nivel de actividad física mantiene.
Tras años de experiencia clínica y formación específica en microbiota, la Dra. Sánchez Claros explica cómo gran parte de las patologías digestivas modernas tienen su origen en una alteración del terreno digestivo, especialmente en la mucosa gástrica e intestinal.
Este enfoque encaja con la visión de be levels, que busca abordar los problemas de salud desde su origen mediante nutrición, descanso, hábitos saludables y suplementación basada en evidencia.
Los momentos más importantes
El contexto actual de la salud digestiva
El estilo de vida moderno tiene un impacto directo en el sistema digestivo.
Factores que contribuyen a este deterioro:
Alimentación desorganizada
La industria alimentaria ha favorecido el consumo excesivo y el aumento de alimentos procesados, reduciendo la calidad nutricional de la dieta.
Horarios desajustados
Las comidas tardías y copiosas, junto con ritmos laborales exigentes, dificultan una digestión adecuada.
Estrés crónico
El estrés mantenido altera la regulación digestiva y favorece procesos inflamatorios.
Sueño de baja calidad
Los ritmos circadianos alterados afectan al metabolismo y al sistema digestivo.
Sedentarismo
La falta de movimiento impacta en la motilidad intestinal y en el equilibrio digestivo.
La combinación de estos factores deteriora progresivamente el sistema digestivo, especialmente la capa de moco que protege la mucosa.
La mucosa gástrica y la disbiosis
La alteración de la mucosa digestiva es uno de los primeros pasos hacia la disbiosis intestinal.
Cuando la unidad gastroduodenal se altera pueden aparecer síntomas como:
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sensación de digestión lenta
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gases o eructos
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dolor abdominal o epigástrico
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pesadez tras las comidas
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estreñimiento o diarrea
Si esta situación se mantiene en el tiempo, la inflamación de la mucosa puede evolucionar hacia procesos de atrofia.
Este terreno debilitado favorece el crecimiento de microorganismos patógenos y desequilibrios en la microbiota.
Fisiología digestiva: cómo empieza realmente la digestión
La digestión comienza incluso antes de ingerir alimentos.
Cuando pensamos en comida se activa el sistema parasimpático, que a través del nervio vago envía señales al estómago para iniciar la producción de ácido y enzimas digestivas.
Por ello, comer en calma es clave para una buena digestión.
Cuando comemos con prisa o bajo estrés:
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se reduce la producción de enzimas digestivas
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la digestión se vuelve menos eficiente
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aumenta el riesgo de inflamación digestiva
El estómago posee una capa de moco protectora que evita que el ácido gástrico dañe la mucosa. Cuando esta barrera se deteriora aparecen lesiones y alteraciones digestivas.
Factores que dañan la mucosa digestiva
Diversos elementos pueden comprometer la integridad de la mucosa gástrica:
Fármacos
El uso recurrente de antiinflamatorios como el ibuprofeno puede provocar daño gástrico. Algunos antidepresivos también pueden afectar a la mucosa.
Estrés crónico
Altera la regulación del sistema digestivo y la producción de enzimas.
Alcohol y tabaco
Son dos de los factores más agresivos para la mucosa digestiva.
Alimentos irritantes
Especias muy picantes o irritantes pueden agravar la inflamación digestiva.
Uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones
Fármacos como el omeprazol, cuando se utilizan durante largos periodos sin indicación médica estricta, pueden reducir excesivamente la acidez gástrica y comprometer la digestión.
Helicobacter pylori y el terreno digestivo
El Helicobacter pylori es una bacteria que se desarrolla mejor en ambientes poco ácidos.
Produce una enzima llamada ureasa, que puede dañar la mucosa gástrica y favorecer la aparición de gastritis.
Actualmente se considera una infección que debe tratarse, pero uno de los errores más frecuentes es intentar erradicarla sin haber preparado previamente la mucosa digestiva.
Si el terreno digestivo no está reparado, el tratamiento antibiótico puede ser menos eficaz y más agresivo para el paciente.
Por ello, es fundamental restaurar primero la mucosa digestiva.
Soluciones propuestas
Restauración de la mucosa digestiva
Una de las estrategias principales es reforzar la integridad de la mucosa para recuperar su función protectora.
Algunos ingredientes clave utilizados con este objetivo incluyen:
Extracto de regaliz (Gutgard)
Favorece la cicatrización de la mucosa gástrica, estimula la producción de moco protector y puede ayudar a reducir los síntomas de dispepsia.
Quercetina
Contribuye a regular la liberación de histamina y a mejorar la permeabilidad intestinal.
Butirato
Ayuda a regular la microbiota y favorece el correcto funcionamiento del intestino.
Vitamina D3
Tiene un papel importante en la modulación inmunológica y en los procesos de reparación tisular.
Enzimas digestivas
Mejoran la digestión de los alimentos y reducen el riesgo de disbiosis derivada de digestiones incompletas.
Plantas digestivas
Ingredientes como hinojo, melisa, manzanilla o jengibre ayudan a reducir gases, inflamación y espasmos digestivos.
Limpieza intestinal y control de disbiosis
Una vez restaurado el terreno digestivo, puede ser útil abordar el exceso de microorganismos patógenos.
Algunos ingredientes utilizados con este objetivo incluyen:
Aceites esenciales de plantas
Como orégano, clavo, menta o artemisa, con propiedades antimicrobianas y antiparasitarias.
Comino negro
Con efectos antiinflamatorios y moduladores de la microbiota.
Espino amarillo
Contribuye a la regeneración de la mucosa digestiva.
Molibdeno
Participa en procesos de detoxificación relacionados con compuestos sulfurados.
Conclusiones importantes
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La salud digestiva depende en gran medida del estilo de vida moderno.
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La alteración de la mucosa digestiva es uno de los primeros pasos hacia la disbiosis intestinal.
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Factores como el estrés, la mala alimentación o el abuso de ciertos fármacos deterioran el terreno digestivo.
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Antes de abordar patógenos como el Helicobacter pylori, es fundamental restaurar la mucosa digestiva.
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Una digestión saludable comienza con hábitos adecuados: comer con calma, descansar bien y mantener un estilo de vida equilibrado.
En definitiva, la salud digestiva empieza por un terreno digestivo fuerte y una mucosa íntegra.